Caperucita feroz (Microrrelato)

Relatos Encallados

redridinghood


Caperucita feroz

-Lobito, ¿Por qué tienes los ojos tan grandes?

El Lobo, incrédulo, alza sus orejas al escuchar los primeros compases del “One way or another” de Blondie y contempla la erótica danza de Caperucita, que va desprendiéndose con picardía de guantes, botas y caperuza hasta quedar semidesnuda sobre la cama.

-¡Auuuuuuuuuuuu! -Aúlla el lobo mientras Caperucita coloca una venda sobre sus enormes ojos dorados.

-Lobito, ¿y por qué tienes un hocico tan grande?

-¡Auuuuuuuuuuuuuuuuu! -Aúlla el lobo excitado, olisqueando y lamiendo los pechos de Caperucita. Ésta aprovecha para encadenarlo a la cabecera de la cama y cubre sus fauces con un bozal.

-Has sido un Lobito malo, ¿recuerdas la cantidad de veces que has explicado a mi abuelita la importancia del tamaño? -Exclama Caperucita acentuando sus palabras con el uso de una fusta.

Y mientras la abuelita se afana en buscar la pista “Comanche” en el vinilo de los…

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Lloro

Lloro por que la vida cojea a menudo, por culpa de heridas abiertas que no cicatrizan.

Lloro porque los recuerdos inoportunos, terminan asomandose como una pesadilla rrecurrente y caen como una losa que nos atrapa y nos impide avanzar.

Y el presente, aparentemente tranquilo es aprisionado por un pasado que siempre regresa.

Lloro porque  le  resulta imposible hacer las paces con el pasado y evitar que este arruinara su presente.

Lloro porque las cosas que no se comparten acaban quemando por dentro

Quiero creer

merceroura

Todos decepcionamos alguna vez y nos decepcionan. Hay momentos en los que aquellas personas en las que más te has sujetado para no caer, te sueltan al vacío. Y te rompes. Tus pedazos se dispersan y no sabes cómo recomponerte. No voy a analizar sus razones, ellos sabrán… Supervivencia, falta de empatía, hartazgo, miedo, vergüenza… Hay un amasijo de factores que nos ponen a prueba y no siempre la superamos, porque no siempre somos nuestra mejor versión. No estamos a la altura de lo que deseamos ser y los demás merecen.

También puede que nosotros les hayamos decepcionado tanto como ellos nos han dejado helados con sus ausencias y respuestas. Tal vez hayan sido incapaces de decirnos a tiempo lo que no les gusta o les duele de nosotros o sencillamente es posible que hayan cambiado de opinión e incluso de vida y nuestra forma de ser les estorbe o no entre en…

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