Querido dolor propio

Cualquier carta al dolor propio se escribirá sin remite, por si vuelve. Cualquier carta al dolor ajeno, no deberá ser escrita sino abrazada.

Querida lagrima,

Te escribo esto para decirte que hemos de poner distancia. No eres tú, soy yo la que te deja caer. No me lo tengas en cuenta; ya sabido es que soy bailarina de algunas letras y que nunca aprendí a sumar importancia.

Acuérdate de mi cuando pases por mi boca, y todo nos sepa a mar sin haber sido amadas.

Cuéntale al resto que un día te sentaste en mis ojos y al ver tal mundo; saltaste.

No te dejes secuestrar por otras manos, no mires  atrás en el paisaje, no abras las alas en tu vuelo.

Déjate llevar que ya te traerán otras devuelta.

Imponte a que quiera limpiarte e inunda donde duela; inspira.

Descansa en una almohada en la que otro duerma mejor. Que no te callen, que no te apaguen, que no te conviertan en fácil.

No abandones por el camino la idea de que fuiste un sesenta por ciento suicidio, metáfora, naufragio; yo.

Ahora que eres libre deberías saber que yo no te cree; fueron otros, yo sólo te creí.

Y cuando te embarguen la pista de aterrizaje, cuando estés a punto de morir; mírame.

El mundo seguirá siendo un pañuelo, pero sabemos desenvolvernos solas.

Cuídate mucho.

Poema de Irene X ( Para tod@s que hemos pasado una mala época )

esperanza

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6 comentarios en “Querido dolor propio”

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