El jardín de Sonoko

Origen: El jardín de Sonoko

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El jardín de Sonoko

Aquí os dejo mi recomendación del ultimo libro que he leído espero os guste y que disfrutéis tanto como yo de su lectura.

Una historia de amor poco convencional. Una fábula moderna ambientada en un Japón mágico que nos enseña que hay seres abocados a estar juntos pase lo que pase.

Hay novelas románticas y novelas románticas. Y aunque parezca lo mismo, la diferencia viene marcada por la profundidad de la trama. No quiero desmerecer las novelas de este género que se entregan a relatarnos la vida y obra de dos enamorados frente a un amor imposible (por circunstancias miles), muchas de ellas son un entretenimiento perfecto. Pero es que el caso de este libro El jardín de Sonokoes bastante especial.

En primer lugar, el escenario. Leer esta nueva novela de David Crespo es viajar hasta Japón, a lo más hondo de sus costumbres, a la parte más interna de un país, desde donde se construye esa particular idiosincrasia fundamentada en el respeto y las costumbres hacia la convivencia.

En segundo lugar, la historia en sí. Kaoru es un tipo peculiar. Se dedica a vender zapatos en Kioto, un ser gris más se nos presenta como inesperado protagonista de la historia. Pero poco a poco nos adentramos en su hermética alma de insondables vericuetos, donde trata de esconder el dolor del pasado. Kaoru resulta un ser extrañamente simpático, en primer lugar por sus excéntricas manías, pero también por su perspectiva de un mundo que debe girar cada día con su misma rutina absoluta.La gran evolución y cambio en la personalidad del protagonista me sorprendió y encanto, hasta tal punto que al final de la historia no renocemos al joven meticuloso que conocimos en el primer capítulo. Esto es algo que me encanta en los libros, encontrarme personajes que crecen y se desarrollan.

Kaoru recibe un día una invitación irrechazable. Sonoko quiere dar una vuelta con él. Y él no puede negarse, pese a la ruptura de la realidad que supone la idea, algo le dice que debe entregarse a esa insurrección frente a su rutina.

Conforme se acerca a Sonoko, descubrimos las justificaciones de Karou para ser tan cerrado y singular como es. Pero en Japón la verdad sobre el destino de las personas viene trazado por un hilo rojo, un hilo que se enreda en ocasiones, que parece cerrarse sobre tí, que te ata y te libera, que te confunde y que parece atarte al pasado, hasta que por fin encuentras el otro extremo, el que termina en los pies de otra persona, la que compartió tu hilo en todo momento, hasta el instante en que te toca conocerla.

Es más que probable que Karou haya encontrado el otro extremo de su hilo rojo. Y ya nada será lo mismo.

 

el jardin

Manifiesto Delirista

Voy a escribir en muros toda mi tristeza,
Hasta que la lluvia borre parte de sus letras,
Si nunca he sido un hámster y jamás será mi rueda,
¿por qué entro en su juego una y otra vez?

“Manifiesto delirista” leerás en tu pared,
Son mis versos homenaje,
Tú ya sabes para quién.

Qué suerte que aún hay gente que lo hace fácil,
Aquellos que consiguen que fluya bien,
Y al resto de mezquinos ultra arrogantes
Buenas noticias: al infierno iréis.

Delirio amanecer, cuando ya piensas:
“se acabó”, te veo amanecer.

Creo que tengo otra vez el mojo,
Como el cabrón de Christian Grey,
Una vez hice de ángel,
Quizás sobreactué.
Quiero bailar contigo entre demonios,
Y rezarle a Dios después,
Si me toca purgatorio,
Ya me espabilaré.

Qué suerte que aún hay gente que lo hace fácil
Aquéllos que consiguen que fluya bien,
Los que convierten todo en estimulante,
Y entonces ves que hay más allá y vuelve a amanecer.
Delirio amanecer cuando ya piensas que no hay más,
He vuelto a amanecer.

Viva toda identidad, el mono y estéreosexual.
Que nadie es todo y nada a la vez,
Empuja el horizonte a tus pies.
Pensando el mundo en plan global,
Salvaba a más de la mitad.
Y al resto mi ignorancia,
Que se abran los idiotas
Y después, cierre el mar.

 

Qué suerte que aún hay gente que lo hace fácil,
Aquéllos que consiguen que fluya bien.
Qué suerte que aún hay gente que lo hace fácil,
Aquéllos que consiguen que fluya bien.
Y al mundo retorcido y ultra arrogante,
Buenas noticias: al infierno iréis.

Aún manifiesto fe en mis semejantes,
Los que dijeron NO a ver como ellos ven,
Ya soy capaz de huir de mi propia cárcel.
Y que corra el aire,
No lo dudes, no lo dudes.

Y volveré, a empujar a empujar,
El horizonte.
Y volveré, a empujar a empujar,
El horizonte.
Y volveré, a empujar a empujar,
El horizonte.

Unos juegos sexuales que alcanzan la extravagancia

Aquí os dejo un relato de un buen amigo . Espero os guste

Píldoras contra el aburrimiento

Guillermo (nombre ficticio) es un hombre de mediana edad que, desde hace dos años, le muestra fidelidad a un ritual. Cada miércoles a la hora de ir a comer, se desplaza a una vivienda cercana a la Gran Vía (Salamanca) para materializar sus fantasías con la ayuda de una dominatrix que responde al seudónimo de Stacy

El reloj marca las 13:40 en la habitación de un inmueble situado cerca de la Gran Vía. La persiana está bajada, aunque no lo suficiente para evitar que se filtre la luz por algunos huecos. Un hombre de mediana edad se apoya en el suelo con las manos y las rodillas, como si imitara a un perro. Viste un tanga negro y del cuello le pende un collar con puntas metálicas. La imagen es ridícula, rebasa el esperpento. Pero a Guillermo no le importa. No le aterra mostrarse así.

En la estancia, se olvida…

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